Y este finde no me resistí.
Viniste a buscarme a una fiesta. Salí, con una sonrisa gigante, un poco de alcohol en al sangre y los cachetes colorados de tanto bailar. Me estabas esperando con frío, apoyado en el cantero del edificio.
Te besé.
Como si nada, como si siempre nos hubiesemos besado.
Así, cortito, un beso seco pero no seco, porque fue como con fuerza.
Y caminamos a tu auto.
Nos reímos, decidimos que íbamos a hacer.
Volvimos al bar en palermo, donde habías estado.
Mientras estabas estacionando me besaste. Nos besamos banda. Apagaste el motor. Nos seguimos besando.
Después decidiste que tenías que terminar de estacionar.
Me bajé del auto y fuimos para el bar. Agarrados de las manos. Riéndonos.
Quedamos solos en el entrepiso.
Vos un whisky, yo un gin tonic.
Risas. Charla. Besos. Más risas.
Creo que eso me encanta, lo bien que la pasamos.
Me acurruqué en vos. Era lindo estar así.
Tipo 5 y media cerró el bar. Obviamente para nosotros era temprano, asi que fuimos a desayunar al mismo bar/confitería de la vez pasada, frente al alto palermo.
Pero esta vez estacionaste más cerca. Jajajaja.
Desayunamos tranqui.
Vos tu doble, yo mi té.
Terminamos, seguía siendo de noche.
"¿Vamos a ver el amanecer a la costanera?"
"Dale"
Paseamos en el auto, todavía riéndonos de cosas.
Observamos todo Puerto Madero hasta que llegamos a un lugar lindo en la costanera.
Estacionaste, me acomodé en tus brazos y vimos todo desde adentro del auto.
Volvimos a besarnos esta vez un poco más subidos de todo y tus labios se volvieron mi necesidad.
Besarte era como respirar.
Descubriste algo de mí que me estremeció.
Y además me enseñaste algo nuevo que no sabía que me estremecía.
Nos reíamos.
Me dormí un ratito en tus brazos.
Sentía tu aliento, lo respiraba mientras dormía.
Qué rico.
Me hacías mimos, jugabas ocn mi pelo o me besabas la cabeza mientras te acomodabas conmigo.
Me despertaste para ver el sol. Fue genial.
Y después decidimos que se nos había hecho muy tarde y volvimos.
Divino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario